Las datos de la Comunidad de Madrid distorsionados por la propia CAM y por las VTCs
El presidente de una asociación de VTCs ha publicado recientemente un artículo en El Economista titulado «Que el taxi no distorsione la realidad: VTC y taxi tienen tasas de siniestralidad prácticamente idénticas», intentando maquillar la verdad con afirmaciones que no se sostienen como la de que si las VTc tienen más accidentes que los Taxistas es porque realizan más viajes. Pero, ¿quién está realmente distorsionando la realidad? Un análisis detallado de los datos revela que las VTCs no solo doblan en siniestralidad a los taxis, sino que lo hacen con la mitad de coches activos, y lo peor de todo: mientras que todos los accidentes de VTC están registrados, los datos del taxi simplemente lo estiman en base a nada.
Datos oficiales vs. manipulación: la falacia de la comparación
El problema fundamental del artículo es que pretende comparar dos sectores con datos de origen totalmente diferente, y basándose en un informe de la Comunidad de Madrid totalmente te sesgado y manipulado por las siguientes razones:
- Las VTCs deben registrar absolutamente todos sus servicios en el Registro de Comunicaciones de los Servicios VTC del MITMA. Esto significa que hay un control exhaustivo del número de vehículos en circulación y de su actividad diaria y que por tanto esos datos totales de las VTC son reales.
- El taxi no tiene un registro obligatorio de servicios realizados, por lo que cualquier cifra sobre su actividad se basa en estimaciones y encuestas desactualizadas. De hecho, el mencionado estudio que usa la Comunidad de Madrid para calcular los servicios del taxi se apoya en una encuesta de 2017 y otra de 2018, cuando la situación económica del país y de movilidad era completamente diferente. De hecho en el año de realización del informe de la CAM (2023), todas las radioemisoras y apps del Taxi BATIERON sus respectivos récords de servicios anuales realizados, los cuales databan del año 2007. Ni estos datos telemáticos perfectamente medibles ni los servicios de calle, fueron aportados al estudio.
Por lo tanto, comparar la cantidad de servicios realizados por taxis y VTCs con metodologías tan dispares es una manipulación burda de los datos, teniendo en cuenta que las VTC son datos DIGITALES, TOTALES, REALES y ACTUALES, y los del TAXI solo en base a calculos y estimaciones de una encuesta de cuando Franco era corneta.
Es como si un equipo de fútbol justificara que mete más goles que otro, pero contando cada gol suyo digitalmente uno a uno y de manera totalmente actualizada y los del otro estimándolos con ENCUESTAS de hace 120 años cuando no había nada informatizado y cuando además iban los últimos de la liga.
La gran mentira de la «misma tasa de siniestralidad»
Los datos demuestran que las VTCs tienen el doble de accidentes que los taxis, a pesar de ser la mitad de coches activos. No lo dicen los taxistas, lo dicen los informes oficiales de la Policía Municipal de Madrid y lo dicen los medios de comunicación.
- El País (2023): «Los VTC doblan a los taxis en accidentes de tráfico en Madrid»
- Urban Madrid News (2023): «Las VTCs tienen el doble de accidentes que los taxistas a pesar de ser la mitad de coches»
- El Mundo (2024): «Las VTC baten récords de siniestralidad en Madrid: sufren un 22% más de accidentes que los taxis siendo la mitad de licencias»
- ABC (2021): «El auge de las plataformas VTC deja en Madrid un ‘rally urbano’ con aparatosos accidentes»
- Telemadrid (2024): «Se dispara la siniestralidad en los VTC de Madrid con un 22% más de accidentes que los taxis»
- El Debate (2024) ««𝗕𝗮𝗷𝗮𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗮𝘃𝗶𝗼́𝗻 𝘆 𝗹𝗲𝘀 𝗽𝗼𝗻𝗲𝗻 𝗮 𝗰𝗼𝗻𝗱𝘂𝗰𝗶𝗿»: 𝗖𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗰𝗼𝗴𝗲𝗿 𝘂𝗻 𝗩𝗧𝗖 𝗲𝘀𝘁𝗮́ 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗶𝗱𝗲𝗿𝗮𝗱𝗼 𝗮𝗰𝘁𝗶𝘃𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗿𝗶𝗲𝘀𝗴𝗼»
Estos datos ponen en evidencia que la afirmación de que taxis y VTCs tienen tasas de siniestralidad similares es obviamente falsa.
Un problema aún mayor: un cuarto de la flota VTC está parada
Si la diferencia de accidentes ya es grave en términos absolutos, lo es aún más cuando consideramos que un cuarto de la flota VTC está inactiva debido a la falta de conductores dispuestos a trabajar en sus deplorables condiciones de explotación laboral. Es decir, las VTCs no solo tienen el doble de accidentes que los taxis con la mitad de coches, sino que en realidad lo hacen con solo tres cuartas partes de la flota activas.
¿Por qué ocurre esto? Porque las condiciones laborales de las VTCs son tan precarias que nadie quiere trabajar para ellas. Los conductores de VTCs soportan jornadas maratonianas, sueldos bajos y presión constante, lo que, sumado a su inexperiencia y al estrés de operar en entornos urbanos congestionados, aumenta exponencialmente el riesgo de accidentes.
No es casualidad que muchos de los incidentes protagonizados por VTCs tengan como trasfondo la fatiga del conductor, como el caso del conductor que se quedó dormido al volante y atropelló a dos personas en Sevilla
La incompetencia al volante: GPSs, escaleras y atropellos
Los accidentes de VTCs no solo se han disparado, sino que han protagonizado algunos de los episodios más surrealistas en la historia del tráfico urbano:
- 𝗟𝗮𝘀 escaleras 𝗱𝗲 𝗠𝗮𝗹𝗮𝘀𝗮𝗻̃𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗮𝘁𝗿𝗮𝗽𝗮𝗻 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗩𝗧𝗖 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗶𝗿𝗿𝘂𝗺𝗽𝗲𝗻 𝗲𝗻 𝘇𝗼𝗻𝗮 𝗽𝗲𝗮𝘁𝗼𝗻𝗮𝗹 (El Diario.es)
- Conductores de VTCs que se encallan en las escaleras de la Plaza Pedro Zerolo (ABC)
- Un conductor de Cabify atropella y mata a una mujer (MetropoliAbierta)
- Un conductor de VTC drogado arrolla 12 motos en Barcelona (el Periódico.com)
- Múltiples motoristas fallecidos tras chocar contra VTCs en Madrid (el Diario.es)
- 𝗩𝘁𝗰, 𝗱𝗿𝗼𝗴𝗮𝗱𝗼, 𝗯𝗼𝗿𝗿𝗮𝗰𝗵𝗼 𝘆 𝗰𝗼𝗻 𝘂𝗻𝗮 𝗼𝗿𝗱𝗲𝗻 𝗱𝗲 𝗮𝗹𝗲𝗷𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼, 𝗲𝗻𝗰𝗮𝗹𝗹𝗮 𝗲𝗻 𝘂𝗻𝗮𝘀 𝗲𝘀𝗰𝗮𝗹𝗲𝗿𝗮𝘀. (Urban Madrid News)
Estos incidentes muestran una alarmante falta de profesionalidad entre los conductores de VTCs, algo que el sector intenta ocultar mientras culpa al taxi de “distorsionar la realidad”.
El artículo del presidente de las VTCs es un claro ejemplo de cómo se intenta maquillar la realidad con datos falsos y comparaciones absurdas.
Por lo tanto, la única distorsión aquí es la que intenta hacer el sector de las VTCs para ocultar la verdad: son un modelo de negocio basado en la precariedad laboral, el fraude y el caos circulatorio. Si alguien está engañando a la opinión pública, desde luego no es el taxi.
Y tú, la próxima vez que subas a un VTC, ¿estás seguro de que no acabará encallado en unas escaleras o quedándose dormido al volante?








