La cabeza del «unicornio» español, a un paso de adornar la pared de trofeos de los Taxistas

Hasta 26 millones de euros. Es la cifra a la que asciende el rescate que ha pedido la gestora de vehículos Vector Ronda, propiedad de Cabify, a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), tal y como publica este mismo jueves La Información. Se trata de un nuevo capítulo que se suma al annus horribilis que la compañía de Juan de Antonio lleva arrastrando desde que la crisis de la Covid-19 golpease con fuerza al sector de la movilidad en general y a su empresa en particulardebido principalmente a las restricciones sanitarias. 

De hecho, fue de las primeras en anunciar un ERTE de 450 trabajadores para su plantilla en España, días después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciase el primer estado de alarma en el segundo fin de semana de marzo. Un ajuste que acabaría levantando a finales de junio, coincidiendo con el final de la desescalada. Entonces, Cabify siguió operando con normalidad, aunque aún trataba de reponerse del duro golpe sufrido por la pandemia… y que sumaba más peso a la mochila de deuda que ya venía sosteniendo. 

Obligado a la venta de «activos no estratégicos»

Tanto es así que era hace un año, en julio de 2020, cuando la startup española ultimaba la venta de «activos no estratégicos» por valor de 22 millones de euros. El objetivo era asegurar el funcionamiento de su negocio en España, tras el fuerte desplome de la demanda, que no solo había impactado a su plataforma, sino también a las dos filiales que compró al extaxista José Antonio Parrondo y al empresario Rosauro Varo por una suma de 50 millones de euros. 

La deuda con Cabify… 

Para más inri, durante los meses previos a la pandemia Cabify ya sufría algunos problemas. El año 2019 lo acabó con un fondo de maniobra negativo y con una deuda significativa y necesitaba caja tras haber reducido el 60% de la misma y sin haber podido levantar una nueva ronda de financiación liderada por su accionista de referencia Rakuten. El ‘siguiente golpe’ llegaría precisamente del gigante japonés, su socio de referencia y máximo accionista, cuando el pasado diciembre cerró la puerta a ganar más porcentaje del capital en la startup española, convirtiendo losmás de 33 millones de euros de deuda participativa que le ofreció hace varios años en dos líneas de crédito

No solo eso, sino que la startup española ya acumulaba impagos de una parte significativa de ese dinero. De acuerdo a lo negociado en su momento, esa capitalización se debería completar en base un descuento de la valoración privada de la última ronda de financiación de 2018, es decir, los 1.400 millones de dólares que se hicieron públicos.

…Y con los principales bancos españoles

Y así llegaba 2021 con la deuda financiera como el gran quebradero de cabeza de Cabify y, obviamente, el mayor reto al que este año debía hacer frente. Porque a la que tenía contraída con Rakuten se sumaba también la que mantenía con los principales bancos españoles. Todo tiene que ver con Vector Ronda Teleport, la filial que lleva en manos de la startup desde 2019. Aquel año, la plataforma de transporte se consolidó como una de los grandes dueños de licencias de vehículos con conductor (VTC), tras hacerse de una tacada con 2.000 permisos. El peaje era, eso sí, asumir una estructura de costes importantes y, además, una deuda abultada para el pago de esas licencias y también para los arrendamientos financieros para los coches de su flota. Pagos que en plena pandemia se han ido acumulando. 

Según las cuentas que presentó Vector Ronda a principios de este año, Cabify heredó un préstamo sindicado con grandes entidades financieras de un máximo de 50 millones de euros, del que se habían tomado más de 43 millones. A esto hay que sumar los más de 10 millones de arrendamientos financieros con entidades como VW, Banca March, Sabadell, Bankia o Bankinter. El calendario de pago era exigente: 10 millones en 2020, junto con 8 millones en 2021 y el resto entre 2022 y 2024.

Cabify recibe además un nuevo y duro golpe, y es que perderá un tercio de su flota de coches madrileña el 20 de enero. Una de las filiales del Grupo Auro, Cibeles, comunicó a la plataforma de movilidad el pasado 21 de diciembre la rescisión del contrato de 1.000 VTC a partir de mediados de enero. La plataforma de movilidad está a un paso de perder en torno a un tercio de sus VTC (vehículos de transporte con conductor) el 20 de enero tras un giro legal inesperado en su batalla contra el Grupo Auro, dueño de unas 2.000 licencias. Esta empresa ha decidido rescindir el contrato de una de sus dos filiales socias de Cabify, Cibeles Comfort Cars, agarrándose a una de las cláusulas del mismo.

UrbanMadridNews@gmail.com

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