AYUSO, ATERRORIZADA POR LAS BARRICADAS DE TIZAS

La presidenta madrileña acusa a los profesores de «corrupción mafiosa» y de utilizar material escolar para levantar barricadas. Se desconoce si también teme un ataque con escuadras y cartabones.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha vuelto a protagonizar una intervención memorable en la Asamblea de Madrid. Esta vez, el enemigo público parece encontrarse en los colegios e institutos de la región, armado hasta los dientes con tizas, borradores y material escolar.

Durante el pleno celebrado este jueves, Ayuso ha acusado a los docentes que participan en las protestas de utilizar material de las aulas para construir barricadas en las calles, además de calificar las huelgas de «corrupción mafiosa».

La situación, según el panorama descrito por la presidenta, parece de extrema gravedad. Miles de profesores podrían estar organizándose clandestinamente en las salas de profesores, mientras peligrosas organizaciones sindicales preparan el asalto definitivo al poder armadas con reglas de treinta centímetros y calculadoras científicas.

DE LA PIZARRA A LAS BARRICADAS

Lo que hasta ahora parecía una movilización para reclamar mejores condiciones laborales y una financiación adecuada de la educación pública ha adquirido, gracias a las declaraciones de Ayuso, dimensiones prácticamente revolucionarias.

No se descarta, en esta recreación humorística de sus acusaciones, que los servicios de inteligencia autonómicos estén investigando el paradero de varios transportadores de ángulos y una caja de plastilina desaparecida.

Mientras tanto, los docentes continúan reclamando mejoras educativas, negociaciones con la Consejería y soluciones a los problemas que denuncian en los centros públicos madrileños.

Las universidades públicas también se han sumado a las movilizaciones por su situación financiera, aunque todavía no consta que los estudiantes de Ingeniería hayan comenzado a fabricar catapultas con las mesas de la biblioteca.

AYUSO TAMBIÉN CARGA CONTRA LOS SINDICATOS

La presidenta no se ha limitado a denunciar esta supuesta insurrección escolar. También ha arremetido contra las organizaciones sindicales, a las que acusa de promover huelgas por intereses políticos.

Todo ello mientras los representantes de los trabajadores siguen solicitando negociaciones para abordar sus reivindicaciones.

La paradoja es que, mientras los profesores denuncian problemas en la educación pública, el debate político ha terminado girando alrededor de barricadas, mafias y conspiraciones.

A este paso, cualquier profesor que entre en clase con un compás tendrá que explicar si pretende enseñar geometría o preparar un golpe de Estado.

Y mucho cuidado con los docentes de Educación Física: esos tienen balones medicinales.

Porque en el Madrid de Ayuso, por lo visto, el verdadero peligro para la seguridad pública ya no está en las calles, sino en el armario del material escolar.


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