Cabify, «los beneficios pa mí y las pérdidas pal estado»

Cabify tiene su matriz en el PARAISO FISCAL de Delaware.

Cabify, con matriz en el Paraíso Fiscal de Delaware, pide 26,5 millones al estado, 3 años después de denunciar a parte del gobierno (Podemos), por decir que tenían su sede en un paraíso fiscal, como a su vez ellos mismos habían reconocido. 🤷🏻‍♂️

En 2018 Cabify denunció a Unid@s Podemos por acusarles de tributar en Paraísos Fiscales cuando el propio Mariano Silveira, manager de Cabify en España, lo reconoció públicamente. No se ha vuelto a saber nada de dicha denuncia.
CAMPAÑAS ILEGALES DE "DUMPING" (servicios a pérdidas) PARA ACABAR CON SU COMPETENCIA, QUE AHORA PRETENDEN QUE LES SUFRAGUE EL ESTADO

LA INFORMACIÓN 

DOS AÑOS HORRIBLES PARA CABIFY: Durante los meses previos a la pandemia, la startup española ya sufría algunos problemas. El 2019 lo acabó con un fondo de maniobra negativo y con una deuda significativa. 

Hasta 26 millones de euros. Es la cifra a la que asciende el rescate que ha pedido la gestora de vehículos Vector Ronda, propiedad de Cabify, a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), tal y como publica este mismo jueves La Información. Se trata de un nuevo capítulo que se suma al annus horribilis que la compañía de Juan de Antonio lleva arrastrando desde que la crisis de la Covid-19 golpease con fuerza al sector de la movilidad en general y a su empresa en particulardebido principalmente a las restricciones sanitarias.

De hecho, fue de las primeras en anunciar un ERTE de 450 trabajadores para su plantilla en España, días después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciase el primer estado de alarma en el segundo fin de semana de marzo. Un ajuste que acabaría levantando a finales de junio, coincidiendo con el final de la desescalada. Entonces, Cabify siguió operando con normalidad, aunque aún trataba de reponerse del duro golpe sufrido por la pandemia… y que sumaba más peso a la mochila de deuda que ya venía sosteniendo. 

Al ya de por sí rocambolesco y descarado hecho de que una multinacional con su matriz en el paraiso fiscal de Delaware, solicite estas millonarias cantidades de dinero a las arcas del estado, hay que añadir la siguiente noticia: El G20 aprueba el sistema para que las multinacionales tributen donde vendan y no donde esté su sede

Obligado a la venta de «activos no estratégicos»

Tanto es así que era hace un año, en julio de 2020, cuando la startup española ultimaba la venta de «activos no estratégicos» por valor de 22 millones de euros. El objetivo era asegurar el funcionamiento de su negocio en España, tras el fuerte desplome de la demanda, que no solo había impactado a su plataforma, sino también a las dos filiales que compró al extaxista José Antonio Parrondo y al empresario Rosauro Varo por una suma de 50 millones de euros. 

La deuda con Cabify… 

Para más inri, durante los meses previos a la pandemia Cabify ya sufría algunos problemas. El año 2019 lo acabó con un fondo de maniobra negativo y con una deuda significativa y necesitaba caja tras haber reducido el 60% de la misma y sin haber podido levantar una nueva ronda de financiación liderada por su accionista de referencia Rakuten.  El ‘siguiente golpe’ llegaría precisamente del gigante japonés, su socio de referencia y máximo accionista, cuando el pasado diciembre cerró la puerta a ganar más porcentaje del capital en la startup española, convirtiendo los más de 33 millones de euros de deuda participativa que le ofreció hace varios años en dos líneas de crédito

No solo eso, sino que la startup española ya acumulaba impagos de una parte significativa de ese dinero. De acuerdo a lo negociado en su momento, esa capitalización se debería completar en base un descuento de la valoración privada de la última ronda de financiación de 2018, es decir, los 1.400 millones de dólares que se hicieron públicos. 

…Y con los principales bancos españoles

Y así llegaba 2021 con la deuda financiera como el gran quebradero de cabeza de Cabify y, obviamente, el mayor reto al que este año debía hacer frente. Porque a la que tenía contraída con Rakuten se sumaba también la que mantenía con los principales bancos españoles. Todo tiene que ver con Vector Ronda Teleport, la filial que lleva en manos de la startup desde 2019. Aquel año, la plataforma de transporte se consolidó como una de los grandes dueños de licencias de vehículos con conductor (VTC), tras hacerse de una tacada con 2.000 permisos. El peaje era, eso sí, asumir una estructura de costes importantes y, además, una deuda abultada para el pago de esas licencias y también para los arrendamientos financieros para los coches de su flota. Pagos que en plena pandemia se han ido acumulando. 

Según las cuentas que presentó Vector Ronda a principios de este año, Cabify heredó un préstamo sindicado con grandes entidades financieras de un máximo de 50 millones de euros, del que se habían tomado más de 43 millones. A esto hay que sumar los más de 10 millones de arrendamientos financieros con entidades como VW, Banca March, Sabadell, Bankia o Bankinter. El calendario de pago era exigente: 10 millones en 2020, junto con 8 millones en 2021 y el resto entre 2022 y 2024.

Cabify pierde la exclusividad con Auro New Transport

Y esta misma semana Cabify recibía otro golpe, tras perder la exclusividad total con su socio clave de VTC, Auro New Transportque podrá explotar parte del tiempo disponible sus licencias con otras plataformas rivales como la de Uber y con su propia aplicación, más centrada en servicios corporativos. Esto se explica como resultado del arbitraje empresarial que se inició justo antes del estallido de la pandemia y que había generado mucha expectación en el sector. Además, el gestor de flotas fundado por José Antonio Parrondo y participado por algunos inversores de startups tampoco deberá hacer frente a la indemnización de más de 42 millones que le exigía la tecnológica por incumplimiento de contrato.

Este contratiempo significativo se produce en un mercado como el español que se ha convertido en esencial para la startup española, después de que la fortísima presión competitiva en Latinoamérica y la Covid-19 le obligaran a dar un paso atrás en aquella región para no sacrificar la rentabilidad. Prueba de ello es la decisión que anunció hace unas semanas: sale de Brasil, plaza clave en este territorio -y una de las grandes promesas de crecimiento- y donde tuvo que pelear con el gigante chino DiDi y con la propia Uber y sus potentes bolsillos.

Bolt, el nuevo rival

Y todo esto ocurre mientras Cabify deberá hacer frente en España a más competencia, después de un lustro de duopolio junto con Uber. Ahora, la estonia Bolt ha arrancado las operaciones de un servicio de coches con conductor similar al de sus rivales, donde se incluyen tanto VTC como taxis. 

La compañía con sede en Estonia espera ahora construir una flota para su arranque en Madrid. Pero… ¿Cómo competir contra los dos grandes? Básicamente por el precio. Algunos de esos pequeños y medianos propietarios de VTC no tenían acuerdos especialmente favorables, con descuentos en la aplicación que pagan a las plataformas que sí tienen los grandes gestores. La estonia promete rebajas del 50% respecto a esa comisión, que llega hasta el 25%. u intención, lógicamente, es apretar en precio para hacerse un hueco. Y también ha anunciado rebajas de hasta el 70% en el precio final para el usuario durante este periodo de lanzamiento.

UrbanMadridNews@gmail.com

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